OPINIÓN

Idamis Pastor y Olga Romero en el sucio espejo de Gertz Manero

Columna de Jorge H. Aguilera

Tras la muerte de su hermano Federico en 2015, Alejandro Gertz Manero emprendió una batalla judicial contra Laura Morán, quien había sido pareja de su hermano durante más de cinco décadas, y contra Alejandra Cuevas, hija de Laura. Cuando el caso llegó a la Suprema Corte, Laura tenía 94 años y Alejandra 68; esta última había pasado 528 días en prisión, mientras su madre enfrentaba una orden de aprehensión.

En marzo de 2022, la Corte determinó que las resoluciones contra ambas eran inconstitucionales, ordenó la libertad inmediata de Cuevas y dejó sin efecto la orden contra Morán.

Fue uno de los casos más emblemáticos de una larga lista de episodios en los que el fiscal Gertz Manero mostró sus habilidades de gran capo para ocupar e instrumentalizar el aparato de la Fiscalía General de la República en beneficio de sus intereses personales.

En el estado de Puebla, el paralelismo ha sido tan bizarro que podría, sin duda alguna, haber precipitado el deterioro en el estado de salud de doña Estela Romero Bringas, quien falleció el pasado sábado a los 87 años de edad, mientras enfrentaba un proceso penal relacionado con la presidenta de Morena en Puebla, Olga Romero Garci-Crespo.

Con ayuda de la Fiscalía encabezada por Idamis Pastor, a doña Estela se le impuso la medida de arraigo domiciliario, después de que se pretendiera llevar la privación de su libertad hasta un penal. La mezquindad de Olga Romero e Idamis Pastor no alcanzó la prisión que se pretendía y terminó reducida a un arraigo domiciliario, bajo el cual doña Estela pasaría hasta el último día de su vida.

Siendo éste, el sábado pasado.

Todo, en medio de una disputa por una herencia en la que se ha cuestionado incluso que Olga Garci-Crespo cambiara su apellido y agregara el Romero para fortalecer su posición en la disputa patrimonial.

Una disputa por una herencia que, por la forma en que se ha desarrollado, bien podría describirse como la disputa por un botín.

Esa es la falsa representante de la Cuarta Transformación que hoy se encuentra al frente de Morena en Puebla: Olga “Romero” Garci-Crespo.

Su presidencia ha estado marcada por dos intereses fundamentales. El primero, hacerse de la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Tehuacán, construyendo su proyecto político mediante el uso faccioso del partido a su favor.

El segundo, hacerse de la millonaria herencia que no le corresponde y que ascendería a 600 millones de dólares, es decir, más de 12 mil millones de pesos: la herencia de doña Socorro Romero Sánchez, vinculada a Grupo PATSA y El Calvario, en Tehuacán.

Ese es el sucio espejo de Gertz Manero en el que hoy se reflejan Olga Romero e Idamis Pastor.

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