CAPITALOPINIÓN

Puebla capital y la capacidad de “hacer gobierno”

Columna de Jorge H. Aguilera

La ciudad de Puebla, sobra decirlo, es una de las cuatro ciudades con mayor trascendencia económica, turística, social y política del país.

En términos políticos, gobernar la ciudad de Puebla representa uno de los escasos espacios de primer nivel en nuestra entidad. Es una responsabilidad tan amplia como lo son los millones de habitantes que hacen su vida en la capital poblana y, con ellos, sus millones de necesidades diarias.

El licenciado Andrés Manuel López Obrador (expresidente de México) refería la tarea de gobernar como aquella que conlleva tomar decisiones diarias e inmediatas. Él decía: optar entre inconvenientes.

El acto de gobierno es, pues, la concreción de la actividad política, de un programa discutido con la ciudadanía y votado constitucionalmente en elecciones democráticas.

Es no solo el resultado de hacer política, sino el fin de la política misma: un buen gobierno.

O, como dicen las letras doradas en las escaleras que reciben la entrada del Palacio Municipal de Puebla: “Gobernar la ciudad es servirla”.

El buen servicio de gobierno debe estar sustentado en diversas experiencias, no solo políticas y gubernamentales, sino integrales y de distintas índoles.

Como referían Maquiavelo en sus obras siempre vigentes y, siglos después, Foucault, los gobiernos los hacen seres humanos y esos seres humanos deben acumular las suficientes experiencias individuales, tanto en su desarrollo personal como profesional, para convertirse en buenos gobernantes.

Ante los próximos procesos electorales que tendrán lugar en todo el país, en nuestra entidad, Puebla, de los cientos de cargos que estarán en disputa, el más atractivo, tanto para la prensa como para la sociedad política, ha sido el de la alcaldía de Puebla.

En ese sentido, el alcalde José Chedraui ha afirmado que esperará los tiempos que emita el partido y su dirigencia para pedir licencia a su cargo y empezar a construir la posibilidad de reelección.

Una posibilidad de reelección que encuentra sustento en una administración que ha buscado servir a la ciudad, haciendo un gobierno humanista, apegado a los lineamientos de la Cuarta Transformación y del humanismo mexicano que hoy representa la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo.

Indudablemente, los números posicionan a Pepe Chedraui como el puntero de esta ruta electoral.

De esta forma, sería benéfico para el clima social de Puebla en general un refrendo de las acciones de gobierno que, coordinadas con el orden estatal y federal, han tenido un impacto sin precedentes en las juntas auxiliares y en la dignificación de los servicios básicos, como lo son el alumbrado y la obra histórica en pavimentación.

Ha llegado el momento para Pepe Chedraui, quien lo recibe ya con una experiencia de gobierno sustentada en los valores humanistas de la 4T.

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