OPINIÓN

Nay Salvatori y Grace Palomares no serán expulsadas de Morena

Columna Jorge H. Aguilera

Hace veinte días, el 10 de agosto, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena determinó suspender provisionalmente sus derechos partidistas a las legisladoras poblanas Nayelly Salvatori y Graciela Palomares.

La presión generada en redes sociales, que rápidamente se trasladó a los medios de comunicación, hacía pensar que Morena sancionaría ejemplarmente a las legisladoras, con miras a enviar un mensaje a nivel nacional: no se permitirían conductas de sus integrantes que afectaran la relación electoral y política que el movimiento ha consolidado con sus bases.

Particularmente sensible resultaba el agravio hacia las personas adultas mayores, uno de los sectores con los que Morena ha construido una relación especialmente sólida, diáfanamente ofendidas por los comentarios de las diputadas.

Los días pasaban y crecía la polémica, crecía la indignación y crecían los argumentos para sancionar a las legisladoras de Morena.

En contraste con la narrativa nacional, en la que la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigente nacional Ariadna Montiel señalaron como inadmisibles las expresiones discriminatorias, la dirigencia local optó por patear el bote en espera de la amnesia colectiva.

¿Por qué Morena Puebla ha buscado postergar la discusión sobre una eventual expulsión? ¿Quién ha protegido desde Puebla a Nay Salvatori y Grace Palomares?

Ha sido Pablo Salazar, coordinador de delegados de Morena Puebla, quien ha defendido, tanto en público como en privado, la permanencia de Nay Salvatori en el partido.

Fue también Pablo Salazar el orquestador de la ruta política que llevaría a Nay Salvatori a la candidatura de Morena a la presidencia municipal de San Pedro Cholula.

Entre las consideraciones que han pesado al interior de Morena Puebla para evitar una sanción contra las legisladoras, además del amiguismo que las vincula con algunos actores de la dirigencia local, se encuentra el temor de que ambas respondan a una eventual expulsión con una campaña y una agenda política abiertamente confrontadas con la Cuarta Transformación en Puebla.

En ese marco, dentro de Morena Puebla se han asimilado las consecuencias de un antecedente nacional: Lilly Téllez, quien llegó al Senado postulada por Morena, rompió posteriormente con el movimiento y terminó incorporándose al PAN, hasta convertirse en una de las figuras más confrontativas de la derecha mexicana.

El temor es que una expulsión produzca un fenómeno similar en Puebla y que Nay Salvatori termine convertida en una suerte de Lilly Téllez poblana, utilizando su exposición pública para construir una agenda de confrontación permanente contra la Cuarta Transformación.

Ese es el temor. Y esa es una de las razones por las que no quieren expulsarla.

Graciela Palomares resultaría beneficiada colateralmente por ese mismo temor de la dirigencia poblana: que Nay Salvatori, tras una eventual expulsión, volteara su armamento de influencer para apuntarlo críticamente contra Morena en Puebla.

Grace Palomares, por sí misma, no representaría el mismo riesgo político. Sin embargo, resultaría difícil justificar una sanción contra Grace y, al mismo tiempo, mantener a Nay Salvatori dentro del partido cuando ambas protagonizaron el mismo episodio.

Ahí reside la absurda encrucijada de Morena Puebla: no expulsarían a Nay por el temor ya descrito, pero esa decisión terminaría protegiendo también a Grace.

Bajo ese razonamiento y con tal de evitar que Nay Salvatori se convierta en una suerte de Lilly Téllez poblana, Morena terminaría cediendo en algo mucho más delicado: permitir que sus legisladoras ofendan a uno de los sectores electorales más activos y leales de la Cuarta Transformación, las personas adultas mayores, sin recibir una sanción.

Olga Romero Garci-Crespo y Pablo Salazar habrían decidido defender la amistad y la permanencia de Nay Salvatori dentro del partido, contraviniendo los exhortos puntuales de la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigente nacional Ariadna Montiel.

Morena en Puebla le da la espalda a los adultos mayores y abraza el amiguismo y el perdón a ultranza, representados en la permanencia de Nay y Grace.

Back to top button