Mujeres Morena República: una organización que reivindica las raíces de la 4T en Puebla

Redacción Liberación
Llegar al gobierno transformó a Morena. El movimiento que durante años se construyó desde las calles, las plazas y la organización territorial es hoy la principal fuerza política del país y enfrenta una discusión inevitable: cómo conservar sus principios mientras convive con las responsabilidades, contradicciones y pragmatismos propios del ejercicio del poder.
Esa discusión estuvo presente este fin de semana en Puebla, durante el encuentro por los diez años de Mujeres Morena República, una organización que se reivindica de izquierda, feminista, obradorista y claudista, y que ha colocado en el centro de su trabajo la formación política, la organización comunitaria y la defensa de las causas sociales.
Alrededor de 300 liderazgos femeninos confluyeron en el Museo de San Roque, en la ciudad de Puebla, provenientes de distintas regiones del estado y de entidades como Guerrero, Morelos, Tlaxcala, Ciudad de México, Oaxaca y Veracruz.
La discusión coyuntural pasó inevitablemente por las elecciones de 2027 y por las recientes controversias protagonizadas por las diputadas locales Nayeli Salvatori y Graciela Palomares. Pero detrás de esos episodios apareció una discusión de mayor profundidad: qué significa representar políticamente a Morena ahora que el movimiento se convirtió en gobierno.
La diputada federal Anaís Burgos Hernández lo expresó sin demasiados rodeos.
“Las mujeres que militamos en Morena, no todas entienden el proyecto de nación”, reconoció.
La frase adquiere otra dimensión después de más de una década de crecimiento electoral. El partido que nació desde un movimiento opositor gobierna actualmente el país y buena parte de sus estados y municipios. Con esa expansión también llegaron nuevos cuadros, funcionarios, legisladores y representantes populares que no necesariamente participaron en sus etapas de construcción.
Frente a esa realidad, Mujeres Morena República plantea volver a colocar en la conversación conceptos que acompañaron al obradorismo desde antes de convertirse en gobierno: territorio, formación política, participación popular, justicia social y cercanía con las comunidades.
La organización tiene, además, una característica que sus integrantes subrayaron durante el encuentro: se mantiene de manera autogestiva y no recibe financiamiento de las dirigencias nacional o estatales de Morena. Para realizar la reunión en Puebla, legisladoras y otras participantes realizaron aportaciones en especie.
No se trata, por tanto, de una estructura surgida para la coyuntura electoral de 2027. Mujeres Morena República cumple diez años de organización y durante ese periodo ha construido una red con presencia en 28 entidades del país.
Carmen María Palma, del obradorismo a la organización de las mujeres
En Puebla, una de las figuras que articula este espacio es Carmen María Palma, cuya trayectoria política antecede por varios años a la llegada de Morena al gobierno.
Carmen María Palma forma parte del obradorismo poblano desde la etapa de las movilizaciones contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y participó posteriormente en la promoción de su candidatura presidencial de 2006.
Fue integrante fundadora de Morena y entre 2015 y 2018 ocupó la Secretaría de Difusión y Propaganda del Comité Ejecutivo Estatal del partido en Puebla, cuando Morena todavía se encontraba en una etapa de construcción territorial y buscaba consolidarse como alternativa frente a las fuerzas políticas tradicionales.
Después de la victoria de 2018 pasó al servicio público municipal. Fue regidora del Ayuntamiento de Puebla de 2018 a 2021 y permaneció en el Cabildo durante un segundo periodo, de 2021 a 2024.
Hoy su actividad política vuelve a tener como uno de sus espacios centrales la organización desde el movimiento.

Como referente de Mujeres Morena República en Puebla, Carmen María Palma explicó que la agrupación nació hace diez años bajo la convicción de que las mujeres debían ocupar un papel protagonista en la transformación del país, no solamente desde los cargos públicos, sino a través de la formación política, la organización comunitaria y el trabajo desde barrios, colonias y comunidades.
Durante el encuentro definió a quienes integran este esfuerzo como mujeres de izquierda, feministas, obradoristas y claudistas, vinculadas con la defensa de la justicia social, la igualdad sustantiva y la democracia participativa.
Su propia trayectoria enlaza dos momentos de una misma historia política: el obradorismo que se organizaba cuando acceder al poder parecía todavía lejano y el Morena que, años después, enfrenta el desafío de gobernar sin perder las referencias políticas que explican su origen.
La reunión de Puebla mostró también que esa discusión ya no ocurre únicamente dentro de las estructuras formales del partido. Mujeres con distintas trayectorias políticas y territoriales buscan mantener espacios propios de organización, discusión y formación desde el interior del movimiento amplio de la Cuarta Transformación.

El desafío no es solamente ganar
Las preguntas sobre las candidaturas de 2027 aparecieron durante el encuentro precisamente porque la tensión entre crecimiento electoral y formación política ya tiene consecuencias concretas.
Las integrantes de Mujeres Morena República respaldaron la suspensión provisional de los derechos partidistas de Nayeli Salvatori y Graciela Palomares después de sus expresiones contra personas adultas mayores y coincidieron en que Morena deberá revisar con mayor profundidad los perfiles que presente ante la ciudadanía.
“Deben saber que hay reglas”, señaló Anaís Burgos.
La legisladora explicó que rumbo a 2027 las encuestas no deberían limitarse a preguntar quién es el personaje más conocido. También deberán medir por qué es conocido y cuál es la valoración positiva que existe sobre su trayectoria.
La discusión, sin embargo, trasciende los nombres de las dos diputadas poblanas.
El planteamiento de fondo es si la popularidad electoral resulta suficiente para representar a un movimiento político o si deben pesar también el trabajo territorial, la formación y la identificación con las causas que le dieron origen.
Incluso la capacitación formal tiene límites. Durante el encuentro se cuestionó si realizar cursos del Instituto Nacional de Formación Política de Morena podría terminar funcionando como una especie de acreditación ideológica para quienes buscan candidaturas.

La respuesta fue que cursar esos procesos de formación no garantiza una postulación y tampoco convierte automáticamente a una persona en representante de los principios del movimiento.
Ahí aparece una de las discusiones más relevantes que dejó el encuentro de Puebla.
Morena ya no enfrenta el desafío de convertirse en una fuerza capaz de disputar el poder. Lo consiguió. El reto de esta etapa es distinto: conservar una identidad política mientras administra gobiernos, selecciona candidaturas y recibe perfiles provenientes de historias políticas diferentes.
Para Mujeres Morena República, parte de la respuesta continúa estando donde comenzó buena parte del movimiento: en la formación política, el territorio, la organización popular y las causas sociales.
La conmemoración de sus diez años reunió en Puebla a alrededor de 300 liderazgos para reivindicar esas raíces y discutir el papel que las mujeres buscan desempeñar en la siguiente etapa de la transformación.
Entre los liderazgos que participaron en el encuentro estuvieron Carmen María Palma, Gisel Santander, Sol Cortes, Daniela Aguirre, Nanci Corte, Yedany Figueroa, Virginia González, Laura Espinoza, Yolanda Chiquito, Elba Cerezo, Viridiana Regino, Dana Regino, Alejandra Cruz, Lupita Gomez, Bequi Gomez, Marta Cuero, Consuelo Valle, Elvira y Eugenia López Escalante.
En un momento en el que buena parte de la conversación política comienza a mirar hacia las candidaturas de 2027, el encuentro dejó planteada una pregunta anterior a cualquier encuesta: no solamente quién puede ganar una elección, sino quién puede representar el proyecto político que pretende continuar gobernando.

