PUEBLA

De un “error” a cuatro casos comprobados: 30 fórmulas exhiben los descuidos de Alfonso Bermúdez, abogado electoral de Morena Puebla

Una revisión de 182 fórmulas municipales de Morena y la coalición que encabezó en Puebla detectó 30 con coincidencias de apellidos entre propietarios y suplentes. En cuatro municipios el parentesco ya está comprobado: Tianguismanalco, Xicotepec, Quecholac y Acatlán. El representante electoral de Morena atribuyó el primer caso a un posible “error” por las prisas del registro.

Juan Pérez Moral dejó de ejercer la presidencia municipal de Tianguismanalco y quien quedó en posición de sustituirlo no fue elegido después de su salida. Su nombre estaba escrito en la planilla electoral desde 2024.

Era Édgar Pérez Rosas.

Era su hijo.

El 17 de agosto de 2026, Juan Pérez Moral fue detenido. Posteriormente, la Fiscalía General del Estado informó que fue vinculado a proceso por el delito de violación. Ante su ausencia, se activó el mecanismo de suplencia y Édgar Pérez Rosas quedó al frente del Ayuntamiento.

El relevo estaba previsto desde dos años antes.

Los registros oficiales del Instituto Electoral del Estado de Puebla muestran que Morena había inscrito en 2024 a Juan Pérez Moral como presidente propietario y a Édgar Pérez Rosas como presidente suplente.

Padre e hijo en la misma fórmula.

El caso puso bajo la lupa la manera en que Morena integró y revisó sus planillas municipales en Puebla. Alfonso Bermúdez Ruiz, abogado y representante del partido ante los órganos electorales, dio una explicación el 24 de agosto de 2026:

“El registro de candidaturas se hace en una semana y, evidentemente, se puede cometer algún error”.

Liberación decidió revisar las fórmulas.

Y Tianguismanalco dejó de ser el único caso.

El suplente era su hijo

La revisión realizada por Liberación abarcó 182 fórmulas municipales de Morena y sus aliados correspondientes al proceso electoral de Puebla de 2024.

El primer filtro fue sencillo: comparar los apellidos de propietarios y suplentes para identificar coincidencias suficientemente relevantes como para investigar un posible parentesco.

Aparecieron 30 fórmulas.

Representan el 16.48 por ciento del universo revisado: aproximadamente una de cada seis.

Pero compartir apellidos no basta para demostrar una relación familiar. Por eso, Liberación avanzó sobre esas coincidencias y buscó fuentes independientes que permitieran comprobar cuáles correspondían efectivamente a familiares.

Hasta ahora, cuatro pudieron acreditarse.

El primero era Tianguismanalco.

El segundo apareció en Xicotepec.

La fórmula estaba integrada por Carlos Barragán Amador como propietario y José Carlos Barragán Ortiz como suplente.

No era solamente una coincidencia de apellidos.

Fuentes independientes identifican públicamente la relación familiar entre ambos y su vínculo político es anterior al proceso electoral de 2024.

Son padre e hijo.

Carlos Barragán tuvo como suplente a su propio hijo.

Xicotepec cambió el tamaño del hallazgo.

Tianguismanalco podía explicarse como una anomalía: un padre colocado como propietario y su hijo como suplente. Pero la revisión de las candidaturas encontró en otro municipio exactamente la misma relación.

Otro padre.

Otro hijo.

Otra fórmula municipal.

En Tianguismanalco, Juan Pérez Moral tenía como suplente a Édgar Pérez Rosas.

En Xicotepec, Carlos Barragán Amador tenía como suplente a José Carlos Barragán Ortiz.

Dos municipios distintos y la misma estructura: padre propietario, hijo suplente.

La búsqueda encontró después un tercer caso en Quecholac.

Ahí la relación estaba invertida.

Agustín Osorio Flores fue registrado como propietario y Agustín Jorge Fernando Osorio Mirón como suplente.

Son hijo y padre.

Además, Agustín Jorge Fernando Osorio Mirón ya había ocupado el poder municipal: gobernó Quecholac entre 2011 y 2014.

En 2024, su hijo encabezó la fórmula y él quedó registrado para sustituirlo.

Hijo propietario. Padre suplente.

Tres municipios ya tenían relaciones familiares comprobadas entre las dos personas colocadas en la primera línea de sucesión de sus candidaturas.

Pero la revisión todavía tenía otro hallazgo.

Acatlán: de un apellido a una madre y su hija

Acatlán comenzó como una de las coincidencias detectadas durante la revisión de las 182 fórmulas.

En los registros aparecían:

Guadalupe Lucero Bárcenas, propietaria.

María Isabel Bárcenas Soriano, suplente.

Compartían el apellido Bárcenas.

Hasta ahí llegaba lo que podía afirmarse únicamente a partir de la planilla.

Liberación avanzó sobre esa coincidencia y encontró mediante fuentes independientes que María Isabel Bárcenas Soriano está identificada públicamente como madre de Guadalupe Lucero Bárcenas.

La coincidencia se convirtió entonces en el cuarto parentesco comprobado.

Hija propietaria. Madre suplente.

El recorrido de la investigación fue distinto al de una simple búsqueda de apellidos: primero apareció la coincidencia en los registros electorales; después se abrió la revisión y finalmente se encontró una fuente independiente que permitió comprobar la relación familiar.

El caso de Acatlán comenzó posteriormente a circular en redes sociales. Distintas publicaciones reprodujeron la relación entre propietaria y suplente sin que en buena parte de ellas se atribuyera a Liberación la revisión que permitió incorporarla entre los casos comprobados.

Para esta investigación, sin embargo, Acatlán no apareció a partir de esa circulación posterior. Formaba parte de las 30 fórmulas detectadas durante la revisión propia de los registros electorales y fue uno de los casos sobre los que Liberación avanzó hasta comprobar el parentesco.

Con Acatlán se completó, hasta ahora, la parte acreditada de la investigación.

Cuatro municipios.

Cuatro fórmulas.

Cuatro relaciones familiares comprobadas.

Tianguismanalco: padre e hijo.

Xicotepec: padre e hijo.

Quecholac: hijo y padre.

Acatlán: hija y madre.

Frente a esos cuatro casos permanece la explicación que Alfonso Bermúdez dio después de lo ocurrido en Tianguismanalco:

“El registro de candidaturas se hace en una semana y, evidentemente, se puede cometer algún error”.

Pero la revisión todavía no termina.

De las 30 fórmulas que presentaron coincidencias relevantes, 26 permanecen por esclarecer.

Algunas llaman especialmente la atención.

En Cohuecan aparecen Susana Aldama Corona y Matilde Aldama Corona. Comparten sus dos apellidos.

En Petlalcingo ocurre lo mismo con Sonia Karen García Sarabia y Jetzabel García Sarabia.

También comparten ambos apellidos.

En ninguno de esos dos casos la coincidencia basta para afirmar un parentesco. Permanecen dentro del grupo que debe investigarse y comprobarse antes de llegar a una conclusión.

Esa es precisamente la diferencia entre las 30 fórmulas detectadas y los cuatro casos que Liberación ya pudo acreditar.

No son 30 parentescos comprobados.

Son 30 fórmulas bajo revisión.

Dentro de ellas, cuatro relaciones familiares están comprobadas y otras 26 continúan abiertas.

En Tianguismanalco había más familia en la planilla

La revisión adquirió otra dimensión cuando Liberación regresó al municipio donde comenzó todo.

Édgar Pérez Rosas no era el único integrante identificado públicamente como familiar de Juan Pérez Moral dentro de la planilla de 2024.

En ella también aparecen Juan Pérez Rosas, como suplente de una regiduría; Wuilibaldo Pérez Rosas, como regidor suplente; Silvia Rosas Onofre, como regidora suplente; y Diana Díaz Rosas, como síndica propietaria.

Los apellidos, nuevamente, no bastan.

Pero fuentes independientes identifican a Juan Pérez Rosas como hijo de Juan Pérez Moral, a Silvia Rosas Onofre como su esposa y a Diana Díaz Rosas como su nuera.

Silvia Rosas, además, ha encabezado el Sistema Municipal DIF.

Eso coloca el caso inicial bajo otra perspectiva.

Juan Pérez Moral no solamente tuvo a uno de sus hijos como suplente directo de la presidencia municipal. En la misma planilla aparecen otras personas identificadas públicamente como integrantes de su familia.

Y fue precisamente la primera de esas relaciones la que terminó teniendo efectos concretos sobre el gobierno municipal.

Cuando Juan Pérez Moral dejó de ejercer la presidencia, no hubo que decidir quién tomaría su lugar.

Esa decisión electoral había sido tomada en 2024.

Su hijo ya estaba ahí.

¿Quién dejó pasar las fórmulas?

Durante el proceso electoral de 2024 todavía no existía la actual prohibición constitucional específica contra el nepotismo electoral.

Pero que las fórmulas pudieran registrarse jurídicamente no responde la pregunta central de esta investigación.

Morena no estaba obligado a integrar sus candidaturas de esa manera.

Antes de que una planilla llegara al Instituto Electoral del Estado hubo aspirantes, negociaciones, integración de candidaturas, procesos internos, revisiones, validaciones y finalmente registros.

En algún punto de ese recorrido quedó aprobado que Juan Pérez Moral tuviera como suplente a su hijo Édgar Pérez Rosas.

También pasó la fórmula de Carlos Barragán Amador con su hijo José Carlos Barragán Ortiz.

Pasó la de Agustín Osorio Flores con su padre, el expresidente municipal Agustín Jorge Fernando Osorio Mirón.

Y pasó la de Guadalupe Lucero Bárcenas con su madre María Isabel Bárcenas Soriano.

Alfonso Bermúdez ocupa un lugar relevante en esas preguntas.

Es abogado y representante de Morena ante los órganos electorales en Puebla. Su actividad está relacionada directamente con candidaturas, registros y procedimientos electorales.

Fue además quien, ante el caso de Tianguismanalco, habló públicamente de la posibilidad de cometer un “error” durante una semana particularmente compleja de registros.

Los datos disponibles no permiten establecer que Bermúdez haya autorizado personalmente cada una de esas fórmulas.

Pero su posición obliga a precisar cuál fue el papel de la representación electoral en el proceso y qué controles existían para revisar las candidaturas antes de registrarlas.

Porque si hubo errores, falta establecer dónde ocurrieron.

¿En la integración de las planillas?

¿En su revisión?

¿En su validación?

¿En el registro?

¿Quién conocía los parentescos?

¿Quién tenía que detectarlos?

La pregunta adquiere mayor peso en Tianguismanalco porque ahí una decisión tomada durante la integración de una candidatura terminó definiendo quién gobernaría el municipio dos años después.

El padre dejó de ejercer la presidencia.

El hijo ya era suplente.

El hijo asumió.

El poder municipal permaneció dentro de la familia.

Y mientras Morena Puebla no explique qué filtros utilizó, quién revisó las planillas y qué responsabilidad correspondía a su estructura electoral, la explicación del “error” seguirá enfrentándose a los registros.

Liberación revisó 182 fórmulas. Encontró 30 que ameritan investigación. Cuatro parentescos ya están comprobados y otros 26 permanecen por esclarecer.

Después de Xicotepec, Quecholac y Acatlán, la pregunta ya no es solamente cómo pasó Tianguismanalco.

La pregunta es quién dejó pasar las fórmulas y quién va a responder políticamente por ello.

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