Por sus bots los conoceréis (la cercanísima relación Eurípides-Cholula)
Por Jorge H. Aguilera

Eurípides Flores, exdirector jurídico de la SEP federal y ahijado político del excéntrico Mario Delgado, ha trazado en Puebla su siguiente horizonte de colonización política.
Si bien fracasó en los últimos tres años en su aspiración a ser ministro de la Suprema Corte de Justicia y, después, a ser alcalde de Cuauhtémoc, en Ciudad de México, ha apuntalado al Distrito 6 federal (el más sencillo para el triunfo electoral proobradorista) y ha tejido su dedazo e imposición de manera «fina».
En esa ruta que ha construido, una ruta de complicidades, su más fiel aliada en Puebla se remonta a su época universitaria en la Escuela Libre de Derecho de Puebla.
Desde entonces, tejería una amistad con quien hoy gobierna los millonarios recursos públicos de la ciudad de las pirámides.
Millonarios recursos que ahora estarían a su disposición, en reciprocidad con el pacto creado en aquella época universitaria.
Muestra de ello serían los cuantiosos carruseles de medios que ha tenido Eurípides (un completo desconocido en la política local) en las principales emisoras y espacios de publicidad comercial mediática de nuestra entidad.
Curiosamente, muchos de esos espacios comparten afinidad con el gobierno de la ciudad de las pirámides.
Recientemente, producto de la molestia causada en el war room del sedicente candidato de Morena al Distrito 6 federal, se ha desplegado una campaña de ofensas, insultos y odio en X contra quien esto escribe, teniendo como premisa la descalificación, el montaje de fotografías personales y uno que otro mensaje siciliano.
Este despliegue de bots (que impulsan discurso de odio, pero al mismo tiempo elogios hacia Euirípides) pondría al descubierto que los amigos universitarios no solamente comparten propaganda a través de medios convencionales, sino también estrategias de contención agresiva —insisto, mediante el lenguaje de odio— a través de los bots.
La fenomenología del bot
La fenomenología del bot explica el discurso de odio y de ridiculización física, al más puro estilo de Donald Trump, a partir de la carencia de argumentos sólidos de sus voceros orgánicos e institucionales para una defensa seria de las postulaciones y proyectos que han sido criticados por quien esto escribe con elementos periodísticos.
El uso de bots, trolls y deepfakes los muestra tan diminutos en sus argumentos que pone en seria duda su verdadera fuerza política.

