
Luis Eurípides Alejandro Flores Pacheco fungía hasta el viernes pasado como director jurídico de la Secretaría de Educación Pública. Una Secretaría encabezada por quizá el personaje más controversial y aborrecible dentro de la 4T: Mario Delgado.
Mario Delgado fue señalado por Porfirio Muñoz Ledo durante la contienda interna por la dirigencia nacional de Morena en 2021. Don Porfirio documentó, integró y presentó ante la Fiscalía un sólido expediente que probaría el financiamiento del CO en favor de la campaña de Mario Delgado.
Esa es una de las grandes polémicas en torno al siniestro Mario Delgado. Pero hay más. La lista es larga.
Otra polémica fue su vínculo con la escandalosa secta NXIVM, que en México tuvo entre sus principales figuras a Emiliano Salinas, hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari. En aquella historia apareció también Clara Luz Flores, quien hoy busca, por segunda ocasión, gobernar Nuevo León y fue señalada, junto con Delgado, por su participación en actividades relacionadas con aquella organización.
Ese es el perfil de quien, desafortunadamente y producto de los acuerdos políticos derivados del proceso electoral de 2024, dirige hoy la Secretaría de Educación Pública del país.
Al revisar el perfil de sus colaboradores cercanos aparecen también algunos de los elementos característicos de Mario Delgado: arribismo, cinismo y el uso de estructuras públicas y de gobierno en beneficio de intereses electorales propios.
Bajo esa lógica y con absoluto autoritarismo, Mario Delgado ha decidido por el pueblo de Puebla y ha emprendido una tarea concreta: hacer diputado federal a su exabogado, exoperador y exrecaudador en Morena, Eurípides Flores.
Eurípides Flores es un no poblano que cursó sus estudios de licenciatura en la Escuela Libre de Derecho, en la capital poblana. Vivió en Puebla durante sus años de estudiante, pero su vida profesional y política la ha construido en la Ciudad de México, bajo los brazos de Mario Delgado.
Eurípides es, además, un hombre de voluntad cambiante. En menos de un año ha trazado una ruta político-profesional por tres proyectos muy distintos entre sí.
El primero fue su fallida postulación —de la que prácticamente nadie se acuerda, mucho menos en Puebla— como aspirante a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Meses después, a través de plumas aceitadas, con sabor monetario, se divulgó que estaba enrutadísimo para disputar la candidatura por Puebla capital.
Seguramente, después del bajón etílico tan característico de los mariodelgadistas, asumió que era impensable aspirar a ese sueño difuminado sin ser oriundo de Puebla ni haber desarrollado aquí su vida política y laboral.
Después se anticipó lo que ahora se ha concretado: su destape para buscar la diputación federal por el Distrito 6 de la capital poblana.
¿Por qué el Distrito 6?
Hasta ahora, esa demarcación ha tenido como representante federal a Alejandro Carvajal, diputado electo en tres ocasiones por ese distrito. Entre los obradoristas es bien sabido que se trata de uno de los territorios con mayor respaldo al movimiento, no solamente en la capital o en el estado, sino en todo el país. El Distrito 6 es uno de los distritos más obradoristas de México.
En Twitter decían que en el Distrito 6 gana hasta un burro. Y, con todo respeto para los burros, es un distrito tan bonante y fructífero para Morena que ganaría hasta un Eurípides.
Quien escribe se ha dado a la tarea de contactar a históricos militantes obradoristas que han desempeñado su labor y sus tareas partidistas dentro del Distrito 6 desde 2006. Absolutamente ninguno me dijo conocer o reconocer trabajo político-partidista alguno de Eurípides Flores en favor del obradorismo dentro de esa demarcación.
De igual forma, quien escribe ha documentado bardas que, desde ahora, comienzan a posicionar a Eurípides Flores, no solamente en el Distrito 6, sino también en demarcaciones que comprenden los distritos federales 11 y 12.
Eurípides Flores trama, bajo el padrinazgo de Mario Delgado, convertirse en candidato de Morena por la fácil: el Distrito 6, prácticamente una vía popular plurinominal por el respaldo que históricamente ha tenido ahí el obradorismo.
Y si no fuera por el 6, su propaganda apunta ya hacia el 11 o el 12 federal. Es decir: por el que sea, pero que sea yo.
El clásico comportamiento tantas veces criticado por Andrés Manuel López Obrador: “quítate tú porque quiero yo”.
Pero la ambición y la sed política de Eurípides no cesan en su proyecto de convertirse en diputado federal.
También afirma, en sus escasas visitas a Puebla, desarrolladas principalmente en algunos de los restaurantes más lujosos de Angelópolis, que tiene apalabrada con su jefe, Mario Delgado, la ratificación de otro proyecto político: la candidatura con vías de reelección de Tonantzin Fernández.
Un proyecto que, como grupo político, Mario Delgado y Eurípides Flores han acompañado desde 2021 y cuyos grandes frutos —y manjares— llegaron en 2024, a los pies de la pirámide de Cholula.
Pero esa historia merece otra entrega.
La historia del grupo político de Eurípides Flores Pacheco y Tonantzin Fernández Díaz.

