INDEPENDENCIA : EL NUEVO DILEMA DE LA SOBERANÍA MEXICANA
Columna de Dr. Gabriel Reyes Cardoso

Hay una idea aparentemente patriótica que puede conducirnos a una conclusión equivocada: pensar que un país es más independiente mientras menos necesita de los demás.
El mundo contemporáneo funciona exactamente en la dirección contraria.
Ninguna de las grandes economías modernas existe aislada de cadenas internacionales de producción, conocimiento, energía, financiamiento, comercio, tecnología y comunicación.
Por eso debemos abandonar una falsa posición: independencia no significa hacerlo todo solos.
Pretender producir dentro de nuestras fronteras absolutamente todo aquello que una sociedad necesita no necesariamente produciría mayor soberanía. Podría ocasionar menor productividad, menor innovación, mayores costos y, paradójicamente, menores posibilidades de desarrollo.
La cuestión estratégica es diferente: Una sociedad soberana necesita relaciones con el mundo.Pero también necesita capacidades propias.
Las relaciones internacionales han mostrado que la interdependencia puede generar beneficios extraordinarios y, simultáneamente, producir vulnerabilidades cuando los costos de una relación son profundamente asimétricos.
Por eso el problema no consiste en escoger entre aislamiento y dependencia.Consiste en construir capacidad.
Esta discusión adquiere una dimensión completamente nueva cuando observamos dónde circula actualmente el poder.
Durante siglos pensamos el poder de los Estados principalmente mediante territorio, población, recursos naturales, fuerzas armadas, instituciones, moneda y fronteras.
Todos siguen siendo fundamentales.Pero ya no son suficientes.
Una parte creciente de nuestra vida se organiza mediante otras infraestructuras:datos, algoritmos, plataformas digitales, telecomunicaciones, centros de datos, capacidad computacional, semiconductores, inteligencia artificial, ciberseguridad, propiedad intelectual y conocimiento científico.
Las redes algorítmicas son capaces de atravesar las estructuras territoriales tradicionales.
Una sociedad nacional puede convertirse en extraordinaria consumidora de tecnologías digitales y conservar, simultáneamente, una capacidad limitada para comprenderlas, desarrollarlas, modificarlas, auditarlas o gobernarlas para sí misma y para sus relaciones con otras naciones.
No es lo mismo usar tecnología que tener capacidad tecnológica, tampoco tener acceso a la información y capacidad para producir conocimiento.
Por eso es importante, reconocer nuevas fronteras a la soberanía nacional y a las capacidades de la independencia nacional. No podemos vivir aislados. Tampoco confundir aislamiento con defensa de la soberanía. El mundo existe lo sepamos o no.
Las nuevas economías nos exigen nuevas definiciones. Pero, sean las que fueran, la independencia no es negociable ni la soberanía nacional.
Debemos aprender a defenderlas en un contexto de “aldea global”, en una sociedad digitalizada. Las relaciones internacionales exceden los discursos y las emociones, nos exigen realidad, inteligencia y capacidad de decisión.
Las nuevas relaciones económicas de producción internacional,transforman trabajo, educación, productividad, comunicación, creación cultural, privacidad, seguridad, información y procesos de decisión. Por eso es demasiada ingenuidad defenderlas impidiendo su ingreso al país. Esa sería torpeza.
Lo importante para México es hacer de su independencia capacidad para utilizarla para negociar con el resto del mundo. Y eso, no solo necesita unidad de todos. Necesita una unidad inteligente, alejada de los mitos de los partidismos. No defendemos un proyecto partidista. Defendemos nuestra capacidad de decidir en márgenes de acción mucho muy estrechos.
Solo el camino de la Educación podrá ayudarnos. Pues estamos lejos de pensar siquiera en guerras o conflictos económicos.
A estudiar, aprender y a poner en marcha los conocimientos. Alejemos fantasías y mitos de que las ideologías partidistas deben inspirarnos.. Solo aprender a ser, hacer, tener y compartir, con conocimientos suficientes podrán guiarnos. Lo demás es trabajo, mas trabajo y transformar nuestras condiciones.
Ningún aislamiento podrá incrementar nuestras capacidades de transformar independencia en capacidad de producir, competir y compartir.
Esto lo saben los mexicanos de los últimos 50 años, que con inteligencias, conocimientos y trabajo han hecho de México una Nación indispensable para el mundo, no sumisa, no menospreciada.
Frente a cualquier líder de nación, oponer conocimientos, alternativas de acción y cooperación. No dependemos de otras naciones, pero nuestro éxito nunca pasará por el aislamiento. Necesitamos construir más alternativas y estas solo vienen por el trabajo, la producción y la productividad, así lo hemos aprendido en 205 años de vida independiente.
