OPINIÓN

Las estruendosas negociaciones del Partido del Trabajo en Puebla: Cholula, ¿a cambio de qué?

Columna por Jorge H. Aguilera

Los días pasados han sido de gran intensidad para la política en Cholula.

Una intensidad bañada de ironía, de aquella que no solo deslava pintura fresca, sino también proyectos electorales que empiezan a teñirse de un rosa derretido.

La alcaldesa de San Pedro Cholula realizó su informe de gobierno a dos años del inicio de su mandato.

Se especulaba que el informe traería consigo respaldos que, en el terreno del simbolismo político, serían determinantes. Sin embargo, ocurrió lo contrario.

Por parte del gobierno estatal, fue enviada la secretaria de Turismo, Carla López Malo, en representación del Ejecutivo.

La titular de dicha dependencia ha realizado un particular esfuerzo político y territorial en la zona de las Cholulas.

No llegó la máxima autoridad política de nuestra entidad, pero sí arribó, desde la lejana Ciudad de México, Eurípides Flores, exdirector jurídico de la Secretaría de Educación Pública, una dependencia «muy en decadencia», producto de lo exótico de su titular, Mario Delgado.

El poblano no poblano Eurípides Flores ha puesto la mira no solamente en obtener, mediante el dedazo chilango, la candidatura de Morena a la diputación federal por el Distrito 6, sino también en prolongar el mandato de su amiga y excompañera de universidad, la todavía alcaldesa de San Pedro Cholula, Tonantzin Fernández Díaz.

Es entonces Eurípides Flores, alfil de Mario Delgado en Puebla, quien representa el gran respaldo político de Tonantzin Fernández y, de manera secundaria y cada vez más alejada de los intereses políticos en Cholula, figura la influencia del todopoderoso director general de Migración en la Federación, el exgobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina.

A la conspiración se ha sumado, de último momento, la senadora y gerente del PT en Puebla, Liz Sánchez, legisladora de quien quizá ninguno de los millones de habitantes de esta entidad podría mencionar alguna iniciativa legislativa en favor de las y los poblanos.

Lo que todo mundo recordará es que, hace unos meses, el PT dio la espalda a la Cuarta Transformación que encabeza Claudia Sheinbaum, al no votar a favor de la propuesta de reforma electoral de la propia presidenta de México.

También se recuerda la metamorfosis del Partido del Trabajo, que acompañó el triunfo electoral de Tony Gali en coalición con el PAN en 2016.

Ese es el partido de izquierda marxista-leninista, arrodillado ante el conservadurismo de Acción Nacional.

Valdría la pena anticipar, de buena fe, que poner en manos del Partido del Trabajo la negociación de la coalición en San Pedro Cholula y, en caso de que Tonantzin Fernández no sea la candidata de Morena, contemplar la posibilidad de presentarla bajo las siglas del PT, es una jugada que beneficiaría exclusivamente a ese partido.

La todavía alcaldesa de San Pedro Cholula debe sopesar que, en las estruendosas negociaciones del PT y de su gerente en Puebla, Liz Sánchez, están, en primero, segundo y tercer lugar, los intereses de ese instituto político.

El PT negociará desde Cholula y con Cholula, pero no para Cholula.

¿Cuál es la ecuación? ¿Cuál es la negociación y el acuerdo que buscará construir Liz Sánchez a costa de los cholultecas?

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