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La izquierda latinoamericana está perdiendo la batalla digital: María José Pizarro alerta sobre bots y algoritmos

María José Pizarro advierte que la derecha aprovecha las redes, bots y algoritmos mientras la izquierda latinoamericana sigue rezagada en la disputa digital.

La izquierda latinoamericana está perdiendo la batalla digital: María José Pizarro alerta sobre bots y algoritmos

La dirigente colombiana advierte que las derechas han aprendido a explotar redes sociales, bots y algoritmos mientras los movimientos progresistas siguen concentrando buena parte de sus esfuerzos en la organización territorial. Para Pizarro, México tiene fortalezas de las que aprender, pero la soberanía tecnológica ya es una discusión impostergable.

La izquierda latinoamericana sabe organizarse en las calles, recorrer barrios y tocar puertas. El problema, advierte la colombiana María José Pizarro, es que una parte cada vez mayor de la batalla política ya no ocurre ahí, sino dentro de una pantalla.

En entrevista con La Jornada, Pizarro hizo una autocrítica poco frecuente entre los movimientos progresistas de la región: mientras las izquierdas han mantenido buena parte de su fuerza en la organización territorial, las derechas han aprendido a utilizar con mayor intensidad las redes sociales, la inversión digital, los perfiles automatizados y los algoritmos para disputar la opinión pública.

“No le hemos dado la importancia que tiene al mundo digital”, reconoció.

La advertencia tiene detrás la reciente experiencia electoral de Colombia. Pizarro, quien actualmente se encuentra en la oposición, sostiene que la elección que llevó a Abelardo de la Espriella a la Presidencia estuvo acompañada de una operación digital de dimensiones inéditas.

Dos millones de bots: la denuncia desde Colombia

Pizarro aseguró que durante el proceso electoral colombiano fueron detectados 2 millones de bots que, según su interpretación, fueron utilizados para influir entre los electores.

También denunció una inversión multimillonaria en redes sociales que, afirmó, no fue reportada dentro de los gastos de campaña, además de cuestionar la falta de un software electoral público que pueda ser auditado.

Se trata de señalamientos realizados por la dirigente colombiana y recogidos por La Jornada; la entrevista no presenta una verificación independiente que permita establecer esas acusaciones como hechos comprobados.

Pero más allá de la disputa sobre la elección colombiana, Pizarro coloca sobre la mesa una pregunta que alcanza al resto de América Latina: ¿qué ocurre cuando las fuerzas políticas tradicionales compiten contra estructuras digitales capaces de producir contenidos, amplificar mensajes y moldear conversaciones a una escala difícil de alcanzar desde el territorio?

Para la dirigente progresista, las izquierdas todavía no terminan de comprender la dimensión del problema.

México: territorio fuerte, pero con un desafío digital

En su diagnóstico, Pizarro puso a México como un caso del que las izquierdas latinoamericanas pueden aprender, particularmente por la capacidad de organización territorial que han desarrollado los movimientos progresistas.

Destacó la presencia en territorio y el contacto “casa por casa” como una fortaleza política mexicana.

Pero eso, a su juicio, ya no es suficiente.

La dirigente colombiana plantea que América Latina debe comenzar a discutir seriamente la regulación de las redes sociales y la construcción de soberanía tecnológica, lo que implicaría desarrollar software, redes y canales de comunicación propios y más seguros.

El planteamiento toca una discusión que rebasa las campañas electorales. Plataformas privadas concentran hoy una enorme capacidad para decidir qué contenidos circulan, cuáles reciben mayor exposición y qué conversaciones terminan dominando el espacio público.

Y mientras las estructuras políticas tradicionales necesitan militantes, tiempo y presencia física para llegar a miles de personas, una operación digital puede multiplicar un mensaje en cuestión de minutos.

Ahí está, para Pizarro, una de las asimetrías que la izquierda necesita atender.

Brasil y el futuro del progresismo latinoamericano

La preocupación de Pizarro tampoco termina en Colombia. Brasil ocupa un lugar central en su lectura sobre el futuro político de la región.

La ex senadora advirtió que una derrota del progresismo brasileño modificaría considerablemente el equilibrio latinoamericano y dejaría a México y Uruguay en una posición más aislada frente al avance de gobiernos de derecha.

Por ello plantea fortalecer no sólo la unidad de los movimientos progresistas dentro de cada país, sino también construir redes de cooperación entre las izquierdas latinoamericanas.

Su diagnóstico parte de una realidad incómoda: las herramientas con las que se disputa el poder están cambiando más rápido que muchas organizaciones políticas.

Durante décadas, la izquierda latinoamericana hizo de la movilización social, los sindicatos, las organizaciones populares y el trabajo territorial algunas de sus principales fortalezas. Esa estructura sigue siendo fundamental y, para Pizarro, México demuestra su vigencia.

Pero ahora existe otro territorio que también necesita ser disputado.

Uno que no aparece en los mapas, no tiene fronteras visibles y está administrado, en buena medida, por algoritmos y plataformas privadas.

La batalla por el futuro político de América Latina también se está jugando en las pantallas. Y la advertencia de Pizarro es sencilla: la derecha parece haberlo entendido antes.

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