
Solamente han pasado unos días de la inauguración del Mundial de Fútbol y ya hay fragmentos de situaciones, difundidas en redes sociales, que bien podrían servir de interpretación sociológica del mexicano futbolero.
Es mala apuesta cualquier afán de generalizar, pero, en hechos diáfanos y naturales, los festejos más pasionales que rodearon al Ángel de la Independencia por el triunfo de la Selección Mexicana también fueron los más irracionales.
Son lascivas las imágenes captadas en redes sociales en las que dos jóvenes, poseídos por una escalofriante imbecilidad, toman las lonas de los desaparecidos y las usan para cubrirse de la lluvia. Entre la embriaguez, el cinismo y la ignorancia de lo sagrado, los jóvenes imbéciles confrontan a quienes les reclaman tal infamia.
Incluso amenazan, en varias ocasiones, con golpear a un periodista que está documentando con su celular la situación y que reclama que dejen las lonas.
Para el mexicano futbolero son tan escasos los triunfos que cualquier sensación de victoria lo empuja al delirio.
Así como las derrotas no deben ser fulminantes, los triunfos no deben ser ensuciados.
Otro ejemplo que se masificó en redes sociales fue el de un hombre cuya camioneta de trabajo, recién adquirida, fue destrozada por los aficionados a las afueras del estadio. Decenas de aficionados se subieron a la camioneta y la empujaban de un lado al otro.
Al final, ese festejo de destrucción colectiva dejó al dueño de la camioneta con un daño material irreparable. Las decenas de agresores anónimos no se unificaron para reparar el daño.
Ha habido una crítica histórica hacia las formas de protesta. En las épocas recientes incluso se ha criminalizado la protesta, desde lo legal hasta lo moral. “No son formas de protestar”, es común escuchar después de una marcha en el marco del 8M o por la protesta de desaparecidos.
¿Cuáles son las formas para expresar la indignación de las familias de personas que un día salieron de casa y jamás volvieron?
¿Cuáles son las formas para festejar un 2-0 contra un equipo sudafricano de mediano nivel?
Que el fútbol saque lo mejor, no lo peor, de nuestra mexicaneidad.
