
El 30 de septiembre de 2023, el Consejo Estatal de Morena Puebla, compuesto por 150 consejeros/as, sesionó para definir quiénes serían los perfiles que se medirían vía encuestas (dos hombres y dos mujeres) para, eventualmente, designar al candidato a la gubernatura de junio de 2024.
Aquella tarde, la ruta de Alejandro Armenta hacia la toma del Poder Ejecutivo en Puebla se tornaba cada vez más compleja y difusa.
El Consejo Estatal, liderado por el ahora diputado local Andrés Villegas (en ese momento subsecretario de Gobernación), erigía con holgada diferencia a Julio Huerta (secretario de Gobernación) en primer lugar con 66 votos. En segundo lugar se posicionó Nacho Mier, con 44 consejeros a favor, dejando fuera de la elegibilidad al ahora gobernador, quien tuvo 18 votos del consejo.
Tuvo que ser el Comité Ejecutivo Nacional de Morena quien, haciendo uso de las facultades estatutarias, integrara a Alejandro Armenta en la medición de la encuesta; misma de la que resultaría ganador el 10 de noviembre de 2023, con el 22.3 % de los votos, en la milimétrica diferencia con Nacho Mier, quien tuvo 21.9 % de la votación.
El Consejo Estatal de Morena Puebla no eligió a Alejandro Armenta como su candidato.
El Consejo Estatal de Morena Puebla sí festejó el arrollador triunfo del gobernador Armenta; y uno por uno, los 150 consejeros hicieron fila para tomarse una selfie con el gobernador electo, esperando pudieran canjearla en los meses próximos por un asiento en la burocracia estatal.
Muchos lograron el canje; algunos siguen esperando, viendo el número del ticket sin pestañear.
El gobernador Alejandro Armenta ha sido generoso con el partido; el partido, no con él.
Por eso ha hecho llamamientos para salir al debate público, en defensa del proyecto estatal, que es también el proyecto nacional.
Ha puesto alta expectativa y responsabilidad en la dirigencia encabezada por Olga Garci-Crespo; y así, también alta, se percibe la decepción ante las tareas incumplidas.
Como lo fue la meta del millón de militantes, que se redujo a quinientos mil.
También pesan en el partido de “izquierda” los desplantes de frivolidad; el lucro del cargo de la dirigente estatal en la disputa de una millonaria herencia; así como el uso del partido para posicionarse electoralmente en su natal Tehuacán.
Son elementos tangibles para valorar el relevo de Olga Lucía Romero Garci-Crespo de la dirigencia de Morena.
¿Por qué no se ha materializado ese relevo?
Porque estatutariamente el próximo dirigente debería emerger del Consejo Estatal; de aquel mar que no permitió que el gobernador nadara.
Siguen siendo esos mismos 150 consejeros.
Si aquella barrera estatutaria no lo impidiera, habrían asumido ya el presidente del Congreso, Pavel Gaspar, o el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar; ambos de la plena confianza del gobernador.
El único consejero estatal que ha logrado articular un trabajo ideológico, político y partidista con el gobernador es Agustín Guerrero; experimentado político nacional y hombre de izquierda, cercano a la recientemente electa presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel.
En la posibilidad del relevo habría un refresco para el partido previo a la selección de los candidatos que se presentarán en 2027; y es que es necesaria la definición de Olga Romero Garci-Crespo, quien sería juez y parte si mantiene sus aspiraciones de gobernar Tehuacán.
En Morena no se debería ocupar la presidencia del partido para la aspiración personal de Olga en Tehuacán.
Son los más rancios vicios del sistema PRI; el uso del partido en favor del presidente del partido.
Desnivela cualquier equidad de contienda.
Morena se planteó ser lo distinto.
¿Olga Romero Garci-Crespo lo es?
