PUEBLA

“36 pesos la hora”: denuncian explotación de artesanas poblanas por trabajo para Adidas rumbo al Mundial

El caso de mujeres indígenas de Naupan desató indignación nacional y obligó al gobierno de Puebla a plantear mecanismos legales para proteger las tradiciones comunitarias frente a grandes corporativos.

Puebla, Pue.— El escándalo por las artesanas de Naupan exhibió nuevamente el rostro más desigual del negocio global de la moda: bordados indígenas vendidos como símbolo cultural mientras las manos que los elaboran sobreviven con pagos miserables.

La polémica estalló luego de que se difundiera que artesanas de la Sierra Norte de Puebla habrían recibido apenas 36 pesos por hora por realizar bordados destinados a prendas relacionadas con la marca deportiva Adidas rumbo a la Copa Mundial de Futbol.

La indignación creció rápidamente en redes sociales y medios nacionales al evidenciarse la enorme distancia entre las ganancias multimillonarias de las marcas internacionales y las condiciones precarias en las que trabajan mujeres indígenas que conservan técnicas artesanales heredadas por generaciones.

En medio del debate, el secretario de Cultura de Puebla, Fritz Glockner Corte, lanzó una crítica directa al modelo económico que convierte las tradiciones comunitarias en mercancía.

“La cultura tiene un valor de uso o un valor de cambio. Evidentemente muchas empresas intentan invadir de manera abusiva para modificar el hermoso valor de uso que tienen los pueblos y convertirlo en valor de cambio”, declaró el funcionario estatal.

Bordados indígenas convertidos en negocio global

El caso Naupan volvió a abrir el debate sobre la apropiación cultural y la explotación de comunidades originarias por parte de empresas privadas que utilizan diseños, bordados y símbolos tradicionales para vender productos con alto valor comercial.

Mientras las prendas relacionadas con el Mundial se promocionan internacionalmente bajo discursos de inclusión y orgullo cultural, las artesanas poblanas continúan enfrentando pobreza, falta de seguridad laboral y pagos que colectivos y activistas calificaron como indignos.

Para diversos sectores, el problema no radica únicamente en una empresa específica, sino en una estructura histórica donde los pueblos indígenas aportan identidad, trabajo y tradición, mientras las grandes ganancias permanecen en manos corporativas.

Glockner reconoció que la Secretaría de Cultura no tiene facultades para sancionar directamente este tipo de prácticas, pero adelantó que el gobierno estatal buscará fortalecer declaratorias de Patrimonio Cultural Material e Inmaterial para blindar legalmente las expresiones culturales de las comunidades.

“No podemos ser fiscalía ni sancionar a nadie, pero las denominaciones patrimoniales sí pueden generar un resguardo colectivo para las comunidades y para el Estado mexicano”, sostuvo.

Puebla busca blindar sus tradiciones

El funcionario explicó que estas figuras jurídicas buscan evitar que empresas nacionales o extranjeras utilicen indiscriminadamente técnicas artesanales, bordados y símbolos comunitarios sin reconocimiento ni beneficios reales para sus creadoras.

También afirmó que México cuenta con uno de los pocos marcos legales en el mundo para intentar frenar la transformación de las tradiciones populares en simples productos comerciales.

“La sociedad entera tiene que defender nuestros orígenes, nuestra memoria y nuestras tradiciones”, expresó.

El caso de Naupan terminó convirtiéndose en algo más que una polémica comercial. Para muchos sectores, evidenció cómo el talento indígena sigue siendo celebrado en campañas publicitarias y escaparates internacionales, mientras las comunidades que sostienen esa riqueza cultural permanecen atrapadas entre el abandono institucional y la desigualdad económica.

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