INTERNACIONAL

Comité Olímpico limita participación de atletas trans en categorías femeninas y reabre debate global sobre inclusión

La nueva política, que entrará en vigor desde 2026, marca un giro en las reglas del deporte olímpico y genera críticas por su impacto en la diversidad.

El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció un cambio de alto impacto en las reglas del deporte mundial: a partir de 2026, la participación en categorías femeninas quedará restringida a lo que el organismo define como “mujeres biológicas”. La medida se aplicará de forma total en los Juegos Olímpicos de Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, consolidándose como un nuevo estándar que ya genera polémica a nivel global.

El COI justificó la decisión bajo el argumento de garantizar condiciones de equidad y seguridad en la competencia, señalando que busca establecer criterios claros basados en evidencia científica. Sin embargo, el anuncio también refleja un endurecimiento en las políticas deportivas internacionales, en un contexto donde distintas federaciones ya habían comenzado a restringir la participación de atletas trans en pruebas femeninas.

Como parte de los nuevos lineamientos, las deportistas deberán someterse a pruebas genéticas para determinar su elegibilidad, incluyendo la detección del gen SRY, asociado al desarrollo sexual masculino. El organismo sostiene que este tipo de criterios responde a diferencias físicas que pueden influir en el rendimiento, particularmente en disciplinas que implican fuerza, potencia o resistencia.

En contraste, los hombres trans podrán competir en categorías masculinas, aunque bajo ciertas condiciones relacionadas con el uso de tratamientos hormonales, los cuales están regulados dentro del deporte de alto rendimiento. Este punto también ha sido objeto de debate, al evidenciar que las reglas no impactan de la misma manera a todas las identidades.

El anuncio ha sido recibido con críticas por parte de sectores que consideran que representa un retroceso en materia de inclusión. Desde hace más de una década, el movimiento LGBTTTIQA+ ha impulsado cambios para abrir el acceso al deporte de élite, incluyendo la flexibilización de requisitos adoptada en 2015, que permitía la participación de mujeres trans bajo ciertos parámetros hormonales.

Hoy, el giro del COI vuelve a colocar sobre la mesa una discusión compleja: cómo equilibrar la inclusión con la equidad competitiva. Mientras el organismo insiste en la necesidad de proteger la categoría femenina, especialistas y activistas advierten que este tipo de decisiones pueden profundizar la exclusión y tensar aún más un debate que sigue sin resolverse a nivel internacional.

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