Sheinbaum rechaza diálogo directo con la CNTE y pide protestas pacíficas
La presidenta afirma que hay comunicación permanente vía SEP, pero advierte que no todas las demandas del magisterio pueden atenderse por límites presupuestales.

En medio del paro de 72 horas convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la presidenta Claudia Sheinbaum descartó sostener una reunión directa con la dirigencia del movimiento, al asegurar que el diálogo con el magisterio se mantiene abierto a través de las instancias institucionales, particularmente la Secretaría de Educación Pública.
Desde Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que las demandas del sector docente son atendidas mediante mesas de trabajo en las entidades, donde participan autoridades federales, estatales y representantes educativos, aunque reconoció que existen exigencias que no pueden cumplirse debido a restricciones presupuestales.
Sheinbaum subrayó que su gobierno no comparte la visión de administraciones anteriores que, dijo, estigmatizaron al magisterio, y reiteró su reconocimiento a las y los maestros del país, especialmente a quienes laboran en comunidades rurales y en educación básica. Sin embargo, planteó que cualquier mejora en sus condiciones laborales debe darse dentro de los márgenes financieros del Estado.
Ante las movilizaciones, la presidenta hizo un llamado a que las protestas se desarrollen de manera pacífica, insistiendo en que la libre manifestación no debe derivar en confrontaciones ni afectaciones mayores a la ciudadanía.
Las declaraciones se dan en un contexto donde la CNTE ha exigido la abrogación de la Ley del ISSSTE, mejoras salariales y la reinstalación de una mesa de diálogo directa con la titular del Ejecutivo, demandas que forman parte de un conflicto histórico entre el Estado y el magisterio disidente.
Sheinbaum defendió que durante el gobierno de la llamada Cuarta Transformación se han logrado avances importantes, como la basificación de cerca de un millón de docentes y la creación de un fondo de pensiones para el bienestar, aunque admitió que las presiones sobre el gasto público obligan a priorizar recursos, especialmente ante el peso de los programas sociales.
El posicionamiento presidencial refleja el equilibrio que busca mantener su administración entre el reconocimiento político al magisterio y las limitaciones económicas del Estado, en un escenario donde las tensiones laborales siguen marcando la agenda educativa del país.
